Feminismo islámico. Una aproximación al pensamiento de Asma Lamrabet

Monserrat Vázquez, filósofa, politóloga y activista @monsshine

Como mujer de occidente, creo que es sumamente complejo reflexionar sobre realidades de otras mujeres en otros hemisferios o de otras latitudes. La construcción de nuestra cosmogonía y realidad es tan diferente de la de mujeres —en este caso— del Islam, que una especie de esfuerzo de deliberar sobre alguna situación por la que atraviesen, en mi opinión, debe hacerse con mucho cuidado y respeto, pero no menciono esto para ir a tono o en una suerte de compaginación o justificación de las diversas cuestiones y particularidades de índole religiosa que afectan directamente la cuestión de la mujer, sino más bien con las circunstancias que de forma práctica y latente han condicionado su devenir histórico y realidad material. En la academia hay una gran cantidad de discursos predominantes sobre el Islam y la conducta discriminatoria y de violencia machista hacia las mujeres, pero pienso que es necesario darle a estos discursos una interpretación diferente, que nazca desde las fuentes primarias que en este caso, son las escritoras, filósofas y teólogas musulmanas, donde pretenden presentar a las mujeres y hombres como compañeros en igualdad de condiciones sin llegar a transitar a las concepciones modernas o ideológicas del capitalismo tardío. Antes de aventurarnos en una reflexión tan opuesta y diferente a lo que hemos conocido desde nuestro lado del planeta, toma vital importancia reconocer la idea de que no existe solo un feminismo, sino que existen diversos tipos de feminismos que transitan y se piensan de acuerdo a los contextos políticos, sociales y económicos que aunque sean diferentes en la búsqueda de sus realizaciones, sí reconocen principios universales como la libertad, la dignidad, la igualdad, la emancipación y autonomía. Cada mujer y cada feminismo debe contar con las feministas que habrán de trabajar a partir de sus específicos contextos y realidades; y mencionar esto es igual de fundamental que hacerlo para nuestras propias coyunturas, pues esto permite de igual manera dignificar todos los feminismos que no sean blancos/liberales/hegemónicos: los feminismos afros, chicanos, indígenas, comunitarios, de la Teología de la Liberación (en América Latina), entre muchos más. Sin hacer este ejercicio de reconocimiento y legitimidad de todos los feminismos, caeremos en el feminismo déspota y en la colonialidad del pensamiento epistémico. Dado que todos los feminismos parten de la reflexión y lucha por la emancipación del sexo, contra la discriminación y desigualdad de oportunidades, lo mismo pasa con las posturas del Islam desde una perspectiva feminista.

Diversas autoras del Islam han dedicado su vida al esfuerzo de devolver la dignidad humana a las mujeres dentro de la tradición musulmana, pero la gran dificultad ha sido dar lectura a estas reflexiones sin la mirada sesgada el históricamente diferente de quienes no formamos parte de esta religión y sus características culturales; por eso es fundamental ubicar las cuestiones en cuanto a sexo y género en su respectiva posición y aproximación islámica sobre desiguadad y discriminación de la mujer, donde diversas autoras mencionan que son las condiciones políticas —y no religiosas— las que condicionan las circunstancias materiales de la mujer musulmana con respecto de los varones, así como la falta de liderazgo político y religioso dentro de las políticas musulmanas.

De acuerdo a reflexiones de la Dra. Asma Lamrabet (Marruecos, 1961) El mundo musulmán ha hecho muy poco por reorientar las conductas musulmanas a cuestiones de equidad y de justicia para mejorar de manera significativa la realidad de las mujeres del Islam, y que sin gobiernos democráticos que realmente estén comprometidos en proteger los derechos fundamentales de todos sus ciudadanos, en particular de las mujeres, hablar de reformas (dentro o fuera de países musulmanes) será siempre un discurso superficial e incompleto. Lamrabet insiste en no leer traidicionalmente la cultura del Islam sino todo lo contrario que es darle una nueva lectura; una lectura propia y diferente. La Dra. Lamrabet (una de las pocas mujeres intelectuales que habla sobre igualdad de género en el Islam) sostiene que Islam y feminismo no son incompatibles ni contradictorios, por lo tanto es imprescindible reintepretar los textos coránicos en el actual contexto social, “el problema no es la interpretación de los textos, sino la interpretación que a estos textos le han dado los hombres”, pues gracias a reformas de profunda dinámica feminista, en Marruecos, por ejemplo, se han experimentado cambios que han derivado en una mejora de la calidad de vida, derechos y emancipación de las mujeres musulmanas que han permitido abandonar estas lecturas violentas y discriminatorias hacia las mujeres. Perseguida por grupos conservadores después de que dijera que la igualdad de género es uno de los objetivos del Islam; Lamrabet, quien es doctora y teóloga de formación, no ha cesado en su lucha por releer, reinterpretar y visibilizar este feminismo musulmán al que ha llamado “Tercera vía”, donde busca reformular, repensar y reformar el pensamiento de occidente sobre el Islam que constantemente se aproxima en sus reflexiones desde una posición colonialista, hegemónica y desde el status quo del capital.
Su reflexión también ha transitado sobre el uso del Hiyab o velo; donde reconoce que hay muchas interpretaciones reduccionistas e incluso racistas hechas desde occidente sobre éste; pero también hay otro discurso del lado musulmán donde igualmente existe una visión reduccionista de la identidad de la mujer sobre su uso. El velo debería ser una elección para todas las mujeres de decidir vestirlo o no y deberían poder hacer uso de su libertad para elegirlo; pero también hay que reconocer que el uso del velo es una expresión de espiritualidad y no de identidad, y reducir todo el mensaje del Islam a un velo es resultado también de la islamofobia. Precisamente el punto de inflexión es el Islam con la modernidad, cuando se habla de un Islam histórico, de interpretaciones clásicas y tradicionales, donde el Islam sí es patriarcal y sí violenta la dignidad de las mujeres, y la nueva lectura que se pretende dar desde esta Tercera vía, y desde un feminismo Islámico. Aquí pudiéramos encontrar un problema de interpretaciones que no irá del lado de la espiritualidad que profesan las mujeres musulmanas, porque en esta lectura que mujeres como Asma Lamrabet hacen del Corán, se rescata una interpretación nueva, no moderna (o en el sentido sociológico de la posmodernidad) donde el mensaje espiritual del Islam es un mensaje liberador para las mujeres; pero que lamentablemente los hombres (como en todas las estructuras de poder) han tenido el monopolio de la interpretación del mensaje que una vez fue igualitario y liberador. Es aquí donde nace la discriminación y violencia hacia las mujeres del Islam, por eso es necesario revisar y trabajar estos mismos textos que han sido erróneamente interpretados, para mostrar que en ellos mismos yacen los argumentos en contra de la violencia que las mujeres musulmanas viven, pero que a su vez esta reflexión demanda de quienes nos ubicamos fuera de esta realidad que adoptemos una perspectiva decolonial, desprendiéndonos de ese paternalismo —que en forma de oxímoron— ejercen las mujeres feministas sobre lo que debe ser el feminismo en otros espacios y realidades completamente diferentes, ajenas y desconocidas. Las mujeres musulmanas también forman parte del feminismo desde su realidad histórica y material y tienen el derecho de hablar por sí mismas (esto es mucho más importante y primordial en el actual contexto de la crisis política en Afganistán) y de ser las artífices de su propio destino, de su memoria, de su literatura y las estrategias que habrán de llevar a cabo para su propia emancipación, que no siempre (más no que siempre) serán parecidas a los conceptos hegemónicos sobre libertad o igualdad que predominan en occidente. Diversas feministas del Islam (Amina Wadud, Aisha Gill, Asma Barlas, Zahra Ali, Chaimae Essousi) defienden incluso la idea de un feminismo secular, donde la religión sea una opción espiritual para quien la elija, sin la premisa de ser agnóstico o creyente.

Si bien actualmente atravesamos un contexto político de gran dificultad para las mujeres musulmanas, y situando en contexto la experiencia en Afganistán, hay que reconocer que la mayoría de las discusiones de las mujeres del Islam vienen fuera del mundo Islam, y más frecuentemente vienen acompañadas de juicios de valor paternalistas, racistas, eurocéntricos e incluso islamofóbicos. Por otro lado, se carga en los feminismos la responsabilidad de transformación de realidades históricas que responden a una serie de dinámicas de poder que han dejado a la mujer fuera de la ecuación, y así también se culpa a la religión por las decisiones espirituales que tomen las mujeres. Acudamos a las autoras musulmanas, alejémonos de nuestras cosmovisiones para comenzar a empatizar, a comprender, a respetar, y muy probablemente en un futuro no lejano, podamos mirarnos como iguales, reconociendo y celebrando nuestras diferencias.

Comparto algunos sitios en internet que ofrecen opciones sobre cómo ayudar a las mujeres en Afganistán:
womenforafghanwomen.org
http://www.womenforwomen.org
https://www.vitalvoices.org/

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