Redes sociales y similitudes pandémicas en América Latina

María Lucia Jaimes
Máster en Gobierno y Gestión Pública en América Latina
@MariaJaimesB

En casi un año y medio de pandemia hemos visto como la confianza en las instituciones continúa en declive. Los esfuerzos de los diferentes gobiernos en América Latina para lograr contrarrestar la propagación del Covid-19 y al tiempo mitigar los efectos sociales y económicos asociados a la crisis han afectado las democracias hasta el punto de plantearnos si existen derechos más importantes que otros.

Este puede ser un análisis superficial basado en un timeline de twitter que está compuesto por cuentas de países latinoamericanos y, en su mayoría, por mujeres, – lo cual debo agradecer por ser parte de espacios como Desde Mujeres y Red de Politólogas- que evidencian que la realidad pandémica en los países de la región no resulta ser tan diferente después de todo.

Las mayores similitudes son, sin duda, quejas que los ciudadanos tenemos frente a los gobiernos de turno por el manejo de la situación, sean de derecha, de izquierda, de centro, pero, es que, sí, es cierto que estamos afrontando -como dicen las frases clichés que ya nos tienen aburridos- ‘circunstancias extraordinarias’ y que ‘ningún país estaba preparado para esto’, -entre muchas otras que hemos escuchado en los diferentes discursos de los mandatarios con alguna modificación pero el espíritu es el mismo-.

Sí, también es cierto que nadie tenía un manual de gobierno que dijera que se debía hacer y cómo debía hacerse. Es más, medidas que hace un año se adoptaron en este momento podrían parecer absurdas, y eso que hasta ahora estamos aprendiendo a saber cómo convivir con la mal llamada ‘nueva realidad’ o ‘nueva normalidad’. Pero, es normal que nos comparemos con otros países, y es normal que quisiéramos haber afrontado mejor esta situación.

Se ha reprochado en la región la falta de acciones contundentes por parte de las ramas del poder: legislativos que se han quedado cortos para solucionar las necesidades de las personas, judiciales colapsados, y ejecutivos que parecen estar en campaña constante. Esto sumado a estrategias de comunicación basadas en quién consigue más likes, que han aumentado la desconfianza ciudadana y poco han contribuido en materia de pedagogía para mitigar la propagación del virus.

Estas situaciones pueden sonar familiares, sin importar el país, ¿coincidencia?

  1. Necesidad de una política de género transversal, que incentive la participación de la mujer en los espacios públicos y permita afrontar situaciones como el aumento de los feminicidios y maltrato intrafamiliar, entre otros.
  2. Abuso del poder por parte de gobernantes que, en muchos casos, inclumplen sus mismas medidas
  3. Agotamiento ciudadano y ausencia de políticas a favor de la salud mental
  4. Modificación de las condiciones laborales tales como el sitio de trabajo y horarios flexibles pueden convertirse en una ventaja competitiva en el mercado.
  5. Alertas frente al uso de datos personales y la hiperregulación.
  6. Malas condiciones laborales para profesiones que son esenciales como el personal de salud y docentes.
  7. Debates frente a las garantías y derechos individuales y colectivos.
  8. Toma de decisiones basadas en criterios políticos y económicos sobre los científicos.
  9. Sistema de pesos y contrapesos débil y casi inexistente en tiempos de emergencia.
  10. Incertidumbre: política, social, económica.
  11. Comunicación confusa por parte de los gobiernos.
  12. Normalización de la muerte. Los fallecidos por covid parecen aumentar con cada pico de la pandemia y seguimos actuando como si las personas fueran tan solo un número más que contabilizar.

Además, vemos como empieza el ciclo electoral en la región, la incertidumbre por el futuro es mucho mayor a otras contiendas, el desempleo, la situación fiscal, la inseguridad, hace cuestionarnos y compararnos entre países para tratar de hacer predicciones basadas en los resultados electorales de los demás, y así intentar descifrar qué pasará en nuestros países cuando sea el turno.

Ante esta coyuntura, ¿será que como latinoamericanos estaremos dispuestos a votar por personas que estén a la altura de los retos que vienen, que puedan afrontar las crisis sociales y económicas, y porqué no, soñar con que se debería votar pensando en que queremos tener personas preparadas para sobrellevar otra pandemia?

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