Reflexionando: nenis y las luchonas

Itzel Caballero, maestra en políticas públicas y experta en asuntos legislativos @lacoquitadelata

En esta ocasión, aprovecharé este espacio en Desde Mujeres para compartir una reflexión, no me referiré a un proyecto legislativo o política pública que me parezca relevante, pero sí a otro tema de suma importancia, que se presenta todos los días en situaciones que desafortunadamente han sido normalizadas.

Como paréntesis, este texto es escrito desde una pequeña crisis de ansiedad, insomnio y cansancio que muy seguramente se deriva del encierro y desánimo generalizado después de tantos meses de resguardo en casa. Sin embargo, la reflexión no es para hablar acá las noches que llevo sin dormir, sino de otro tema que me parece importante visibilizar y deja ver cómo la falta de reconocimiento hacia las labores que desempeñan las mujeres en distintos ámbitos no sólo es minimizada, sino que es objeto de burla por parte de muchos.

Desde hace algunos años, utilizar el término “mamá luchona” ha sido una forma de referirse de manera sarcástica a las madres solteras, trasladándoles toda la responsabilidad de serlo. Para muchos es muy gracioso el hecho de compartir memes y comentarios que circulan por todas las redes sociales en las que se hacen comentarios que resultan ridículos para señalar que una mamá por sí sola asume la carga económica, de educación, de entretenimiento y otras necesidades de sus hijos.

De acuerdo a datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en 2019 en el país había un registro de 36.2 millones de mujeres que han tenido hijos, de ellas el 53% eran madres jóvenes (entre los 15 y 29 años) y el 10% madres solteras; la mitad de estas mujeres no tiene un trabajo formal: sólo el 42% trabaja en el sector formal, 31% en el informal, 12% se dedica a labores domésticas y cerca del 7% no reciben un ingreso por el trabajo que desempeña. Estos datos nos dejan ver que además de la labor que desarrollan estas mujeres en distintos sectores económicos, deben también cumplir con responsabilidades domésticas asociadas principalmente al cuidado de sus hijos.

Cuando compartimos una imagen o un comentario refiriéndonos a ellas como “luchonas” de manera despectiva, nos vemos involucrados en una violación a sus derechos, su privacidad y su dignidad y las señalamos como culpables de su situación, porque de alguna manera deben asumir las consecuencias de no haber hecho una buena selección del padre de sus hijos. El tiempo se nos va en eso, en que lejos de mostrar empatía por el gran esfuerzo que hacen estas mujeres -desde el ámbito que sea- por sus hijos, nos burlamos porque trabajan en una oficina, porque hacen labores domésticas, porque preparan alimentos, porque dejan a sus hijos al cuidado de sus abuelos para seguir estudiando, porque trabajan en algún lugar ofreciendo un servicio o porque venden algún producto en una red social, como si todo esto tuviera una connotación negativa.

Hoy hay un nuevo término, “neni”. Podrá parecer exagerado para muchos clavarnos en la manera en la que nos referimos a las personas que hacen cualquier actividad para cubrir sus necesidades económicas. Sin embargo, esto deja de ser exagerado, cuando nos referimos de forma despectiva a quienes trabajan en cualquier actividad que nos parece inferior o indigna haciendo uso de estas palabras. ¿Qué nos da el derecho de sentirnos distintos para burlarnos de ellas? ¿O acaso se piensa que, si no vas a una oficina a cubrir un horario de 8 o más horas frente a una PC y un montón de documentos, no es un trabajo?

Mi mamá, como la de otras personas que están leyendo este texto, ha sido luchona y es hasta la fecha una neni, ambas cosas en ella, me permitieron contar con una formación profesional. Tuve la fortuna de crecer en un hogar con ambos padres, en el que el esfuerzo fue compartido, pero definitivamente, la responsabilidad mayor en cuanto al cuidado de los hijos y de la casa recae en la mayoría de los casos en las mujeres.

Antes de hacer un comentario en tono de burla, valdría la pena detenernos a reflexionar sobre nuestro machismo arraigado y cómo desde éste nos referimos a la lucha diaria de las mamás solteras antes que señalar la irresponsabilidad de los padres que abandonan el hogar o que, aunque están en él, no asumen ningún rol en el cuidado de los hijos ni de las labores domésticas; reflexionar sobre el clasismo que implica ridiculizar a quienes venden ropa, zapatos, cremas, postres o cualquier producto o servicio en la red, sin considerar que estas actividades también implican inversión de tiempo y recursos para quienes han decidido hacer de éstas la forma de cubrir sus necesidades económicas.

Reflexionar que llamar a una mamá soltera luchona o a una mujer que busca independencia económica neni, debería ser motivo de reconocimiento del esfuerzo que estas mujeres como otras, hacen día con día para lograr el cumplimiento de sus objetivos, cualquiera que estos sean. Respeto.

Fuentes consultadas:

Estadísticas a propósito del día de la madre. INEGI, 2018.

Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 2019.

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