2020: sembraron miedo, nos crecieron alas

Viviana Islas Mendoza es Consejera Local del INE Estado de México y Licenciada en Ciencia Política @VivianaIslasM

De pronto me cuestiono si vale la pena seguir escribiendo mi columna quincenal frente a las talentosas plumas que hay en este país y que son referente para muchos. De broma sostengo que sólo me leen tres personas: mi madre, un amigo que se ha vuelto mi cómplice y el responsable de enviarla al periódico. En el ya común intercambio de mensajes, una amiga me envío una imagen que decía “escribid, mujeres, escribid que durante siglos se nos fue negado”, atribuida a la escritora y feminista Virginia Woolf, evidentemente me levantó el ánimo. Hace unos días, para entretener a mi sobrino de 7 años lo puse a leer una de mis columnas que tenía a la mano, titulada “Nos están matando” publicada hace un año, -cuando termines me dices que entendiste-, le dije, después de un largo rato y deletreando terminó y me dijo -estas pidiendo justicia tía-, quedé sorprendida, conmovida y doblemente motivada. Pongo estos antecedentes, porque son las razones por las que hoy escribo este texto, entendí que no hay espacios pequeños para expresarnos. Como mujeres es nuestra obligación comunicar y, sí un niño es capaz de entender el mensaje, el futuro está lleno de esperanza, así que aquí voy:

El 2020 en México desde sus inicios ya pintaba de color morado, con un hartazgo social frente a los feminicidios y la violencia contra las mujeres, hartazgo influenciado por el movimiento Me Too que dio valor a las mujeres para dejar al descubierto miles de abusos en distintos ámbitos y por el performance chileno “El violador eres tú” el cual se convirtió en el himno de protesta a nivel mundial en más de 50 países. A nivel local lo que vino a sacudirnos y llenarnos de indignación fue el feminicidio de la niña Fátima, la sociedad machista se quedó sin argumentos, como en otros tantos casos no podían culpar a una niña por lo ocurrido.

Y así llegamos a marzo con históricas protestas, con la marcha masiva del 8 de marzo, que por primera vez sumó a distintos sectores de la sociedad, pero con los mismos reclamos: libertad, justicia e igualdad; y el paro nacional #UnDíaSinNosotras o #ElNueveNingunaSeMueve, que nació como un acto de protesta ante la falta de acciones de las autoridades relativas a la violencia de género, pero también como un acto de concientización sobre el papel que representamos las mujeres en la sociedad en distintos ámbitos. También, nos aprendimos, cantamos, sentimos y lloramos “Canción sin miedo” de Vivir Quintana, de su letra tomé el título del presente escrito.

Esta ola de protestas previo al confinamiento se convirtió en la agenda política del país durante semanas. Era el principal tema de los medios de comunicación; al presidente se le cuestionaba qué acciones tomaría, respondió con un decálogo improvisado. En el Poder Legislativo el oportunismo político no se hizo esperar para echar culpas, no obstante, la coyuntura sirvió para que se aprobaran varias reformas en la materia. Por su parte en las redes sociales el hashtag #NiUnaMás era tendencia y en las familias era el tema de conversación, a favor o en contra, en donde el papel de las nuevas generaciones fue y seguirá siendo crucial, nos toca reeducarnos a nosotros y a nuestros mayores.

La pandemia dejó al descubierto la vulnerabilidad con la que viven las mujeres, entre la desigualdad para atender las tareas del hogar, el cuidado de los hijos como de la violencia que sufren. Las cifras oficiales señalan el alza del número de llamadas de asistencia al 911. Durante el periodo enero – noviembre se registraron un total de 194 mil 189 carpetas de investigación por el delito de violencia familiar; 3 mil 661 por violencia de género, es decir, 26% más en comparación con el 2019. Así mismo, se tiene el registro de un promedio de 10 asesinatos de mujeres por día, no obstante, sólo 888 fueron catalogados como feminicidios. Cifras aterradoras, que llenan de coraje e indignación y que dan cuenta que el 2020 fue el año más violento para las mexicanas.

Sin embargo, pese a estos números negros, el movimiento no paró, cada vez más el concepto de sororidad se hizo presente, se crearon grupos, colectivos, plataformas, etcétera. Ejemplo de ello es este espacio: Desde Mujeres, una plataforma plural, sorora y que visibiliza el talento de cientos de mujeres y de la que me enorgullece formar parte. La pugna por nuestros derechos llegó al marco institucional, buscando la paridad en todo, no porque seamos mujeres sino porque tenemos la capacidad y durante años hemos sido excluidas. Fue así como el Instituto Nacional Electoral ha dado pasos importantes a fin de crear acciones afirmativas en busca de la paridad en los cargos de elección popular y en el combate de violencia política de género, así que no todo fue negativo, el camino aún es largo, pero vamos avanzando.

Sin duda el 2020 fue un año catastrófico para la humanidad y que difícilmente olvidaremos, pero tampoco será olvidado porque fue en este año donde la fuerza de las mujeres despegó en busca de justicia e igualdad, un parteaguas permanente para seguir alzando la voz exigiendo nuestros derechos, ¡hasta que la dignidad se haga costumbre!, y él ¡ni una más! sea una hermosa verdad y no una simple consigna.

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