Campaing Wife y Mariana Rodríguez

Verónica Marlene Correa Flores
Doctora en Ciencias Sociales
Universidad Intercultural Indigena de Michoacán
@VeroMCorrea

El papel de Mariana Rodríguez impulsando una campaña política no es nuevo, pero la forma en la que aportó sus recursos sí lo fue, pues su aportación a la campaña de su esposo se hizo a través de su configuración como imagen virtual, lo que valió una sanción al partido Movimiento Ciudadano por “aportaciones prohibidas en especie” las cuales eran estimadas en montos millonarios, la influencer ha configurado una marca sobre su persona que está valorada en millones de pesos. Finalmente, la sala Superior del Tribunal del Poder Judicial de la Federación determinó que no podrían ser sujetas a multa; de acuerdo con el Magistrado de la Sala Superior del TEPJF, Indalfer Infante «Se debe distinguir entre aquellas acciones motivadas por vínculos de afectividad de aquellas otras motivadas por intereses políticos, económicos o de índole distinta a la afectividad». (TEPJF 2021)

Al margen de las simpatías o antipatías a Mariana Rodriguez y sobre el debate que puede generar hablar sobre sus propias ambiciones, es evidente como nos parece natural que los recursos de las mujeres se pongan a disposición de la pareja. Al revisar algunos ejemplos del pasado, recordé el papel que jugó Jaqueline Bouvier Kenedy cuando durante la campaña presidencial de John F. Kenedy emprendió una campaña alternativa denominada como “Campaign Wife» que consistió en la publicación de columnas periódisticas que apoyaban la candidatura de su esposo mientras ella permanecía en casa por un embarazo riesgoso. (JKF Library)

Las columnas de Jackie K., quien antes de ser la esposa del Congresista Kenedy, era periódista y fotografa del Whashington Times Herald, daban cuenta de lo dificil que era no poder participar activamente en la campaña «Por primera vez desde que Jack y yo estamos casados, no he podido estar con él mientras hace campaña» y también apuntaba  «He decidido que una forma de dejar de sentirme al margen sería hablar a través de esta columna a la gente amable de todo el país. Las siete columnas publicadas por la “señora Kenedy” eran distribuidas por el Comité Nacional Democráta a diferentes periódicos de circulación nacional, las columnas  abordaban diversos temas políticos. (JKF Library)

La trascendencia de “campaign wife” fue retomada en 2010 en un ejercicio impulsado por la Biblioteca JFK quien creo perfiles en Twitter de Jackeline Kenedy  y del propio John F. Kenedy para la celebración de 50 años del inicio de la campaña presidencial de 1960, el ejercicio simulaba que la señora Kenedy acompañaba desde su casa twitteando sobre la campaña y tomando un papel importante en el acompañamiento en redes sociales, acorde con una campaña política actual.

A través de diversos documentos nos enteramos de que el apoyo de la “Señora Kenedy” consistía en reponder cartas, dar entrevistas y protagonizar promocionales, entre los que destacan el primer anuncio electoral en español dirigido al electorado latino.Todo un trabajo que claramente no parece haber sido remunerado y que refleja la tendencia a pensar que los recursos de las mujeres, sean estos intelectuales o monetarios pasan a formar parte del esposo o pareja, no sin dejar de lado que las alianzas matrimoniales son también una forma de unir esos mismos recursos, sobre todo entre las élites políticas

Otra cosa que me gustaría apuntar es como se ha desplazado a los intelecturales de la función ideologizante de las letras en el periodo de modernización por una nuevas forma de comunicación política hecha a través de redes sociales por influencers. Sobre los primeros, destaca el caso de de Antonieta Rivas Mercado, promotora cultural e intelectual en la década de los años 20 quien formó parte del grupo que acompañaron a José Vasconcelos en su campaña política presidencial en 1929, los relatos de la época la ubican como su “amante” y con el paso del tiempo se ha rectificado el papel que jugó como Cronista de la campaña presidencial de Vasconcelos.

En las crónicas de la campaña presidencial de Vasconcelos se retratan los discursos y los propios problemas que se presentaron durante su desarrollo. Rivas Mercado escribía “El 10 de noviembre de 1928 llegaba José Vasconcelos a la ciudad fronteriza de Nogales, Arizona. Traía en el bolsillo, impresa, una proclama: ‘En el pensamiento luz, en la acción libertad y en la intención, amor. » Era el equipo con el cual se preparaba para luchar contra el pretorianismo dictatorial, por el momento disfrazado con la piel de oveja democrática.» Algunas de estas crónicas se publicaron después de su muerte, pues en 1931 se quitó la vida en París. (Casa Rivas Mercado)

Quizá vale la pena apuntar aquí dos cuestiones, la primera que tiene que ver sobre el cambio de paradigmas sobre el papel de la fifura intelectual y su importancia para los políticos por figuras mediáticas como son los futbolistas o los artistas. La segunda, sobre cómo es evaluada la esposa de acuerdo al papel que juega para la figura del político, si se trata de una mujer “ejemplar” porque se queda tras bambalinas, si es la esposa trofeo, como lo fue Angelica Rivera o si se trata de la esposa que intenta ganar protagonismo y que es señalada como es el caso de Mariana Rodríguez.

Los vínculos de afectividad entre las esposas de los políticos quizá no puedan ser motivos de una sanción electoral, sin embargo vale la pena hacer una profunda reflexión sobre si estamos dispuestas a seguir creyendo que todo es en nombre del amor, pues ya sabemos que en nombre de éste se han delegado a las mujeres trabajos domésticos y de cuidados, y de igual forma también los recursos intelectuales de las mujeres en muchas ocasiones se encuentran disponibles para impulsar carreras políticas o profesionales, para después ser censuradas porque asumen protagónismo o buscan sacar ventaja.

Más allá de las simpatías o antipatías con Mariana Rodríguez es evidente su contribución a las campañas políticas, en muchos casos haciendo uso de sus recursos personales o talentos, lo mismo que han hecho muchas mujeres que acompañan las campañas políticas de sus parejas, a veces de forma protagónica, a veces tras bambalinas, en ambos casos, creo que se necesita una reflexión más profunda y no maniquea del papel que juegan estas mujeres en la vida política.

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