DESDE MUJERES

  • Publicaciones
  • ¡Únete!
  • Dona
  • Contacto

Golpea más fuerte

2 agosto, 2023

Abril Vega

Ig: @abrilra

tw: @abrilmrv

Un lunes, mientras comías, o quizás mientras entrenabas,-a ciencia cierta no lo sé, nunca te lo pregunté- decidiste que ya no me querías más. Después de decirme «mi amor» me informaste tu decisión, no estábamos en el mismo camino y lo mejor era «dejar todo hasta ahí».

Nunca lo vi venir, ni de cerca, no lo vi en tus ojos el día anterior, no lo vi cuando estabas dentro de mí ni cuando yo estuve dentro de ti tan solo veinte horas antes.

Me buscaste otras cuatro veces más y yo, absurdamente yo, siempre contesté a tu llamado. Un día, después de dormir plácidamente por la noche, volviste a considerar que yo no debería estar en tu vida.

Te dije que no lo entendía, y volviste una y otra vez a intentar explicarlo, sin siquiera  entenderlo tú. Me dijiste que no querías irte, aunque al final lo hiciste.

Desde ese día todo se fue a pique, no había mañana que despertara sin querer llorar y las lágrimas no brotaban a menos que tuviera alcohol en mi sistema, así que, tontamente, pensé que tenía que estar intoxicada para poder desintoxicarme de ti.

Quería que todo fuera una broma, era irreal, todo era absurdo, desde tu llegada hasta tu partida.

Pasaron cinco días y te busqué, para toparme con tu firme decisión, «este es un límite claro» dijiste, y todo dentro de mí crujió.

Hablé de ti más de mil veces en esas dos semanas, le conté tu historia a más de cincuenta personas, de las cuales no me sabía el nombre ni de veinte. 

Lloré con mi familia, con mi psicóloga, lloré con Mila, con mis amigas, lloré mientras trabajaba, mientras comía, lloré en el transporte y en mi taquería favorita, lloré deseando no sentir más, incluso recé para no sentir más.

Buscaba las estrellas todas las noches para rogarles que volvieras, y te comparé con el cielo de esta ciudad, las estrellas estaban ausentes en él, invisibles como tú.

Venías, me buscabas y decías solo un par palabras, mientras yo te escribía mil poemas, mientras yo desangraba mi corazón por ti, tú solo me repetías «la que se enoja pierde». Nunca entendiste ni un poco lo que fue mi vida sin ti.  Error mío, mucho le pedía a la vida por alguien que da tan poco.

Te comparé con las canciones de Taylor y las de Olivia, mis contactos se cansaron de ver todo lo que compartía en mis redes sociales, nadie entendía realmente lo que pasaba, porque como ahora lo veo, era ilógico.

Te busqué en cada retrato de esta ciudad, en cada sombra, en cada rayo de sol por las mañanas, te busqué en personas, en otras bocas y otras voces, pero nunca te encontré.

Volviste tres semanas después, para decirme que era ilógico e -implícitamente- exagerado lo que sentía. Pero claro, también es ilógico que a alguien como tú pudieran importarle los sentimientos de alguien más.

Volviste y lamenté que lo hicieras, ojalá no lo hubieras hecho, por lo menos no en esos términos, no infravalorando mis emociones, cabe señalar que nunca supiste ni el diez por ciento de lo que viví, aún así lo consideraste excesivo.

Decidí, aunque en el fondo no lo quería, que no era mala idea que volviéramos a hablar.

A lo largo de mi vida he tomado decisiones estúpidas, esta hace que las peores se vean inteligentes y acertadas.

Volví para toparme con tu lejanía, con tu indiferencia, para ver que nunca te importé ni un poco y que todo lo que vi había sido producto de mi impresionante imaginación.

Volví para ver tus publicaciones llorándole a ella, rogándole a la vida, como yo lo había hecho semanas antes, que volviera a tu vida, que la volvieras a ver.

Volví para sentarme en mi escritorio y preguntarme, ¿qué más puedes hacer?, ¿qué más puedes hacer para que siga perdiendo el interés en ti?

Durante todas las semanas que te fuiste, me preguntaba constantemente, ¿para qué quieres que vuelva?, ¿para qué me quieres en tu vida?, en el fondo rogando que sintieras por lo menos la mitad de lo que yo sentí por ti.

Ahora me hago esas mismas preguntas y mi respuesta es, «ya no importa». No importa por qué me quieres en tu vida, no importa si me quieres o no, ya nada de lo que hagas o digas hará que se detenga este sentimiento de dejar de quererte.

Así que dale, golpea más fuerte, acaba con todo lo que un día hubo de ti en mí, golpea hasta que sangre, hasta que recuerde que los peores demonios también fueron ángeles antes de serlo.

Compártelo:

  • Tweet
Me gusta Cargando…
Sin categoría

Posted by:

Desde Mujeres1


Previous Post
Next Post

Deja un comentario Cancelar la respuesta

Publica en nuestro blog, queremos leer tus artículos reflexiones e investigaciones. Envía tus textos a nuestro correo, blog@desdemujeres.com y nos pondremos en contacto contigo


Lee nuestras colaboraciones con:


Síguenos en nuestras redes sociales

  • X
  • Instagram
  • Facebook

Tweets by DesdeMujeres

Suscribete a nuestro newsletter.

Aviso de Privacidad

  • Facebook
  • Instagram
  • X

© DESDE MUJERES 2023, All Rights Reserved.

Hecho con ♥️ por Amaranta

 

Cargando comentarios...
 

    • Comentar
    • Rebloguear
    • Suscribirse Suscrito
      • DESDE MUJERES
      • Únete a otros 30 suscriptores
      • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
      • DESDE MUJERES
      • Suscribirse Suscrito
      • Regístrate
      • Iniciar sesión
      • Copiar enlace corto
      • Denunciar este contenido
      • Ver la entrada en el Lector
      • Gestionar las suscripciones
      • Contraer esta barra
    %d