
Vickyta. Politóloga queretana. Apasionada por los temas de género y empoderamiento femenino.
- Twitter: vichita23
- FB: Medicenvichita
- IG: vic_espinosa98
Inspirada en mi Chivis, economista, psicóloga, revolucionaria, madre y abuela.
Hay tantas cosas sobre las que quisiera reflexionar y de las que quisiera escribir, pero conforme se acerca la fecha en la que tu cuerpo dejó de luchar y tu corazón dejó de latir, no puedo pensar en otra cosa que no sea el agradecimiento que te tengo por impulsarme a ser la mujer que soy.
Creciste en un México de los años 50-60, en una sociedad déspota, negada al cambio, impositiva sobre tu futuro, en el que te esperaba cumplir el rol de esposa y madre ideal, ser femenina y mostrar disposición sin quejarte a las labores del hogar mientras tu marido fuera el proveedor de los recursos económicos; y sobre todo, dedicarte a tener hijos y aspirar solo a ser responsable de las actividades de cuidado.
En ese cotexto, tú (al igual que muchas) decidiste salir de tu esfera social, desafiar el autoritarismo, en ocasiones enfrentar a tu familia y conquistar principalmente tres espacios que históricamente nos habían sido negados: nuestros cuerpos, las calles y las universidades.
Demostraste que ser estudiante y ser universitaria no solo significaba asistir a las aulas y prepararse en lo técnico, sino que también ser partícipe de un contexto transformador que permita a las mujeres reunirse, intercambiar ideas y cuestionar desde formas de pensar hasta de vestir.
Desafiaste los estereotipos de género y, al interior de tu familia, motivaste los cambios estructurales transformando prácticas restrictivas sobre la sexualidad, el cuerpo, el poder y la salud mental.
Me enseñaste a cuestionarlo todo, incluso la manera en la que está escrita la historia. Recuerdo bien como te quejabas por que las narraciones masculinas constantemente restan importancia a la participación de la mujer en momentos históricos de nuestro país como el movimiento estudiantil del 68. Constantemente me instruías a encontrar la motivación y la importancia de seguir con mis estudios, de independizarme y amarme, antes de incluir a una pareja en mi historia.
Te extraño mucho todos los días, extraño tu consejo y tu criterio para analizar las cosas que se nos van presentando por ser mujeres. Pero sé que, desde donde sea que nos veas, estas orgullosa de lo que la marea violeta ha conquistado. Ten por seguro que, a ti, a las que se adelantaron y a las que nos arrebataron, no les vamos a fallar.
Te daría mucho gusto saber que Sofi pronto termina la maestría y es una reconocida administradora pública, la “Koquis” está por terminar la carrera de derecho y estoy segura será una gran abogada, y yo sigo tratando de cambiar el mundo desde mi trinchera siempre con las “gafas moradas” bien puestas.
Descansa tranquila, que se viene una generación de abuelitas como tú; mujeres mamás y tías que saben medicina, derecho, ingeniería, biología, sociología, literatura… y que son conscientes de que si ellos quieren comer, les toca hacerse los tamales.
Tu nieta y compañera de lucha. – Vickyta.
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